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domingo, 6 de julio de 2008

PERU: De La Inflacion A La Cautela

En 1985 el joven Alan García llegó al poder lleno de esperanzas.Cuando Alan García decidió presentarse como candidato a las elecciones presidenciales de junio de 2006, sus rivales políticos no dudaron en usar la palabra que definió su primer mandato: inflación.
Los recuerdos que tenían los peruanos del período 1985 - 1990 se parecían más bien a una pesadilla.
García se había convertido no sólo en el primer miembro de su partido, la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA) en llegar a la presidencia, sino que también era el más joven: tenía 36 de edad cuando se ciñó la banda presidencial.
Cuando terminó su mandato, la inflación -según cifras oficiales del Banco Central de Reserva y la CEPAL- había llegado a 2.178.482%.
García se propuso romper la ortodoxia de control fiscal y pago puntual de la deuda de su predecesor, Fernando Belaúnde, por un programa financiero heterodoxo.
Anunció que el pago de la deuda externa de su país se limitaría al 10% de los ingresos de Perú por sus exportaciones.
Uno de los objetivos que se planteó al tomar posesión del cargo en julio de 1985, fue el control de la inflación y la reactivación del aparato productivo.
Luego de aumentar los precios de los combustibles y de algunos productos de primera necesidad, los congeló por medio año.
El aumento de precios lo compensó el gobierno con subsidios estatales, para paliar el impacto de los incrementos.
Después de todo, la gasolina subió en 30%, la electricidad en 12% y los alimentos como la leche, el maíz y el arroz en porcentajes similares.
El inti, la moneda peruana, se devaluó a pasos agigantados.Pero pronto el desequilibrio comercial dio origen a una disminución de las reservas, por lo que al estado le empezó a faltar dinero para los subsidios.
Por ello, empezaron a imprimir más dinero, a ampliar los subsidios y, por ende, aumentar la demanda, lo que dio origen a un aumento de la inflación.
Al mismo tiempo, el gobierno ordenó un aumento de salarios, lo que ayudó a incrementar la demanda.
La nacionalización de la banca en 1988, y el éxodo de los inversionistas extranjeros añadieron más leña al fuego.
Los gobiernos de Alberto Fujimori y Alejandro Toledo debieron adoptar una política más ortodoxa para combatir la hiperinflación.
El Alan García que se presentó a las elecciones de 2006 fue un candidato contrito, arrepentido y dispuesto a admitir unos errores que no tenía la más mínima intención de cometer.
Hoy, las proyecciones inflacionarias de Perú están entre las más bajas de América Latina: 3,5%.
Pero ¿qué ha cambiado?
El economista peruano, Jean Franco Castagnola, le dijo a BBC Mundo que existen una serie de factores que han ayudado a Alan García a presidir un gobierno que no está dispuesto a correr los riesgos de su primera administración.
"De las lecciones que ha aprendido Alan García está la importancia de la estabilidad de precios", sostiene Franco.
Añade que "indudablemente, el hecho de haber recibido un país con una inflación de entre 1 y 3% que ha sido el rango de los últimos 5 a 7 años en el Perú, ayuda mucho" sostiene.
Un Alan Garcia más viejo está manteniendo a la inflación bajo control.Según Franco, el papel del Banco Central de Reserva y la actitud de la clase política peruana y la sociedad han sido cruciales en la nueva bonanza antiinflacionaria.
"Ayuda mucho la ley orgánica del Banco Central, del año 93, que impide que financie el déficit fiscal", asegura.
El economista peruano añade que "aparte de esa ley, que es muy dura y positiva para la estabilidad del país. Tanto los políticos como la población en el Perú son extremadamente sensibles a la inflación, y eso es bueno" le dijo Castagnola a la BBC.
El Banco Central de Reserva del Perú (BCR), haciendo gala de su relativamente recién adquirida autonomía con respecto al poder político de turno (algo que no ocurrió en el primer gobierno de García), ha mantenido un aumento moderado de las tasas de interés.
Al mismo tiempo, la economía peruana no sólo goza de los altos precios de los minerales en los mercados internacionales, sino que ha experimentado también un sostenido crecimiento económico en los últimos cuatro años.
Alejandro Toledo fue acusado de no redistribuir la riqueza.Igualmente, Alan García heredó un sector agrícola recuperado de las sequías que afectaron al campo en 2004.
Es más, en este aspecto, a la relativa prosperidad agraria peruana se suma la cautela de García, como dijo a BBC Mundo el profesor Rafael Pampillón, del Instituto de Empresa de España.
Esta vez, explica, "García ha optado por aplicar medidas ortodoxas y eficaces como son fomentar la sustitución de los cereales por papa, que Perú produce en grandes cantidades, por una política monetaria estricta para contener la inflación y por ayudas directas a los pobres, que son las recetas del denostado FMI" subraya el catedrático español
El aumento de la producción de papa, que es un elemento básico en la dieta del peruano, ha permitido aliviar el problema de los precios de los alimentos.
Pero ni esto, ni el aumento de la productividad han generado un incremento sustancial de los ingresos reales, frenando así la demanda.
Además, según el Banco Mundial, el aumento de la producción agrícola en los casos del maíz y el arroz, necesario para mitigar la importación de alimentos caros, ha dado origen a una reducción de la pobreza en el campo.
Este no es el caso de los sectores urbanos, pero los bajos precios de alimentos provenientes de las zonas rurales peruanas hacen que esa pobreza tenga un paliativo importante.
Las protestas no se han hecho esperar, y grandes sectores de la población exigen una redistribución de la riqueza generada por el crecimiento económico.
Alan García se enfrenta a un dilema que le tocaría a quienquiera que estuviera en el gobierno.
Si redistribuye la riqueza, aumenta la demanda y, por consiguiente crece la presión inflacionaria.
Si no lo hace, hay grandes sectores de la población que van a dejar de beneficiarse del crecimiento económico que goza el país andino.
Para García, la inflación sigue siendo una bestia negra dormida a la que el presidente peruano no tiene la más mínima intención de despertar.

BBC Mundo
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